Por: Miguel Cueter
En los últimos meses, Real Cartagena ha revitalizado el espíritu de los cartageneros, encendiendo una llama de unidad y sentido de pertenencia. Este resurgimiento emocional ha sido palpable en cada rincón de Cartagena, donde el fútbol volvió a ser un motivo de alegría y esperanzas después de años de indiferencia.
Real Cartagena se ha convertido en un símbolo de identidad para la ciudad en este semestre, un reflejo de la sociedad y la comunidad que, inspiradas por el equipo, comenzaron a valorar y preocuparse más por lo propio.
Este equipo no solo ha sido un digno contendiente, sino también un catalizador de cohesión social, demostrando que el deporte puede unir corazones y mentes de miles de cartageneros en una causa común.
El esfuerzo y la actitud inquebrantable de los jugadores de Real Cartagena fueron recompensados de una manera especial a pesar de no lograr los tres goles necesarios que lo depositaban en la final del Torneo Betplay Dimayor.
Al término del partido, a pesar de la tristeza que invadía el corazón de los hinchas, miles de aficionados aplaudieron y agradecieron a un equipo que, más allá de los resultados, logró reavivar el orgullo cartagenero.
Los cartageneros se unieron en cada partido del Real Cartagena durante este semestre. El equipo auriverde rescató el alma de una ciudad, demostrando que el fútbol es más que un juego: es un lazo que fortalece y unifica. Las fiestas que se vivieron en los cuadrangulares finales en el Jaime Morón León jamás se habían visto a lo largo de toda su historia, y solo son comparables con momentos icónicos en el deporte nacional e internacional.
Es importante que la afición no deje de creer y apoyar al equipo. Es de vital importancia acompañar nuevamente en masas al Real en el próximo torneo, todavía hay dos opciones para ascender y lo más seguro es que el Real y sus jugadores dejen todo en la cancha para conseguirlo.


